Taller de Mindfulness

Está comprobado científicamente que la práctica regular de Mindfulness o Atención Plena reduce el estrés, mejora la capacidad de memoria y aumenta la atención, tanto en niños como en adultos.
Por todo esto, realizo un taller de Mindfulness para niñ@s con TDAH, en grupos de 4 alumnos y una sesión a la semana.


Aquí os dejo algunos estudios científicos que avalan los beneficios del Mindfulness en la infancia y la adolescencia.

El curso ha empezado para todos!!!

Después de un largo y maravilloso verano, levantándonos tarde, con actividades divertidas, de despendole en general, como dice en mi familia, toca volver a la rutina.

El principio de curso es duro para todos pero en este artículo quiero centrarme en ayudar a las familias para que durante el curso no desesperéis más de lo que es habitual en la tarea educativa de los hijos.

1. Fomentar la autonomía. No es sencillo pero sí muy reconfortante cuando lo consigues, tanto para ellos como para ti que los ves crecer y avanzar. Os ayudará tener en cuenta lo que pueden hacer a cada edad y ayudarles a lo que no lleguen. Por ejemplo, un niño de 2 años no puede vestirse completamente solo pero sí que puede colaborar (quitarse los calcetines, meter el pie en los zapatos) y conforme va adquiriendo habilidad aumentará su autonomía y su autoestima.


2. Tomar decisiones. Cuando les dejamos tomar decisiones, no solo fomentamos su autonomía sino que también les estamos transmitiendo el mensaje de “hijo, yo confío en ti”. Por supuesto, sois vosotros los que les tenéis que ofrecer las opciones. Al principio se les ofrecen pocas (¿qué zapatos quieres ponerte, los marrones o las botas?) y conforme van creciendo las opciones pueden aumentar o incluso desaparecer y que sean ellos mismos los que decidan.

3. En los estudios. En algún momento tu hijo demandará tu ayuda para los estudios y eso es lo que necesita… Ayuda, no que lo hagáis por él, sino que con vuestra guía consiga aquello que tiene que hacer. En este apartado son fundamentales tres temas a tratar: agenda, mochila y deberes.

4. La agenda es una herramienta muy útil para recordar nuestras obligaciones. Recuérdale a tu hijo que use la agenda, fomenta su uso (revisándola con él, interesándote por sus actividades, etc.) y permite que se responsabilice de sus actos. Podéis acordar algún tipo de código que le facilite la anotación rápida de los deberes, trabajos y exámenes. Para los más pequeños, van genial los calendarios semanales en la pared o en la puerta del armario, donde podrán dibujar, escribir, colocar un pictograma, etc., con las actividades que tienen cada día de la semana.


5. La mochila. Ayúdale a establecer una rutina de preparación y cada día lo hará más rápido y con menos ayuda. La noche de antes debería revisar el horario del día siguiente para saber qué es lo que tiene que llevar al cole y dejársela preparada para que por la mañana tenga una cosa menos de qué preocuparse.  Es necesario que poco a poco vaya responsabilizándose de sus materiales. Así que en algunas ocasiones, si advertís que se ha olvidado de poner algo en la mochila, no le aviséis, siempre y cuando no sea algo importantísimo como el estuche o el bocadillo.

6. Los deberes. Si usan correctamente la agenda, esta tarea es mucho más sencilla ya que les podéis ayudar a secuenciar las tareas intercalando una difícil con una más fácil y estableciendo descansos (cada 25 minutos, 5 minutos de descanso o cada 2 horas, 30 minutos de descanso). Si os piden ayuda para hacer algún ejercicio dársela pero no se lo hagáis, es preferible que, si no lo entiende, lo lleve a clase sin hacer para que el profesor se lo explique más afondo.

7. Tiempo libre. Por último, es bueno recordar que, tan importante es el tiempo de estudio, como el tiempo de ocio, así que no sobrecarguéis la agenda de vuestros hijos con actividades extraescolares y ofrecerles alguna actividad lúdica conjunta, necesitan pasar tiempo con vosotros. Disfrutadlos y dejar que ellos disfruten de vosotros.



Programación trimestral

Después del verano llegan los nuevos propósitos de mejora. Aquí os dejo mi aportación para apoyar la educación de vuestros hijos.
Los horarios de las distintas actividades no están cerrados, ya que iremos concretando las fechas conforme os vayáis apuntando.
Espero que sea de vuestro agrado y si tenéis alguna sugerencia que hacerme no dudéis en poneos en contacto conmigo.


Curso de técnicas de estudio.

Con este curso tu hijo/a adquirirá las competencias básicas que le ayudarán a rentabilizar al máximo su tiempo de estudio.

Está destinado para jóvenes de 12 a 15 años y lo realizo en el despacho cada trimestre.

Los alumnos/as se agrupan por edad y con un máximo de 4 participantes por grupo, de esta manera la atención es más personalizada y el alumno/a aprovecha al máximo el aprendizaje.


Es un curso eminentemente práctico y participativo, activo y divertido. A través de las explicaciones, las dinámicas, los juegos, la interactividad, aprenderán lo necesario para aprovechar al máximo el tiempo de estudio.


Al terminar las 8 sesiones entrego a las familias un informe detallado sobre la evolución del niño a lo largo del curso.

Para disponer de más información, no lo dudéis, poneos en contacto conmigo escribiendo un correo electrónico a 
info@caminofelices.com o rellenando el formulario de contacto de este blog.

Con tan solo 8 sesiones aprenderá, de una manera lúdica y práctica, las técnicas de estudio necesarias para afrontar el curso escolar con más éxito.


Curso de Autoestima

La autoestima es la base de la personalidad de cada uno de nosotros. Mejorar la autoestima es esencial en los niños y jóvenes de nuestro entorno.

Si conoces algún niño que necesite equilibrar su autoestima, este curso es una buena oportunidad para conseguirlo.


La autoestima.

El ser humano es egoísta por naturaleza, lo llevamos en los genes; y no crean que es algo negativo, al revés, si no fuera así, seguramente no viviríamos mucho tiempo.

Nacemos egoístas para aprender a conocernos, a nosotros mismos y a nuestro entorno. De esta manera, conforme vamos evolucionando ese egocentrismo va tornándose en altruismo, pero nunca dejaremos de ser un poco egoístas a lo largo de nuestra vida.

Carlos Hué (Doctor en Psicología) afirma que "La persona antes de querer a otros, tendrá que quererse mucho a sí misma".

El concepto de autoconocimiento, al que hago referencia, es uno de los elementos que conforman la autoestima, la cual se podría definir como la valoración que hacemos de nuestro propio ser. El conocimiento propio, la valoración de uno mismo, el conocimiento emocional, la acción y la motivación personal son todos los elementos que conforman la autoestima.

La importancia de este concepto reside en constituir la base de un desarrollo armónico del ser humano, es un sentimiento que se desarrolla desde la infancia y cuyo proceso ayuda a construir nuestra personalidad, nuestra forma de relacionarnos con el entorno, en definitiva, parte esencial de nuestra inteligencia. Expertos como Daniel Goleman, afirman que el éxito de una persona se apoya en el 20% de su CI y en el 80% de sus habilidades emocionales.

Las personas con una alta inteligencia emocional tienen una autoestima equilibrada, tan perjudicial es tenerla extremadamente alta (soberbia) como muy baja.

Entendiendo el término de Inteligencia Emocional como la capacidad de conocer y utilizar de forma eficaz tanto las emociones propias como aquellas de los demás. Pero llegados a este punto, me gustaría aclarar varios aspectos.

La inteligencia emocional no supone que una persona tenga que llorar por todo, que exagere sus emociones, que no sepa defender sus derechos por justificar siempre lo que hacen los demás, al revés, es una habilidad, una capacidad que nos ayuda a desarrollar la sensibilidad, a conocer nuestras emociones y las de los demás; a controlar las emociones dentro de unos parámetros normalizados (cuando hay que llorar se llora y cuando hay que reír se ríe); a reafirmar nuestros valores sin agresividad frente a los otros y a mantener un nivel de activación eficaz para lograr las metas que nos hayamos trazado en la vida.

Siendo la autoestima la base de la armonía del desarrollo general de la persona, desde la familia se puede ayudar a fomentar su formación, teniendo en cuenta los siguientes aspectos:
  • Cuidado con el vocabulario que empleamos, se debe evitar, o por lo menos restringir, el uso de "eres...", "no tienes...", amenazas, comparaciones, etc. Cuando reprochen algo, refiéranse a una conducta concreta, no generalicen. Sea firme pero con respeto.
  • Escuchando al niño/a de una manera activa, interesándonos por lo que nos cuenta, dejar que hablen y se expresen, seguro que cuando sean adolescentes lo echaréis en falta.
  • Se puede ayudar al conocimiento de las emociones aprovechando cualquier situación emocional y así enseñarles el nombre de las más sencillas al principio, aquellas que puedan entender (tienes vergüenza, estás contento, triste, asustado, enfadado, ...), para poco a poco ir introduciendo otras más complejas y los distintos grados de las mismas (muy, poco, medio, algo, ...).
  • Cuando el niño/a haga algo, es mejor alabar el proceso (te has esforzado mucho, cada día lo haces mejor, etc.) que el resultado. Tampoco hace falta hacer una fiesta o llamar a la banda de música cada vez que el niño haga algo, los halagos se pueden transmitir con alegría pero con naturalidad.
  • Favorezca la actividad física como disfrute y nunca como competición contra otro y de nuevo, atender al proceso (qué tal lo has pasado, había mucha gente, te ha gustado el campo, cómo eran los vestuarios, con quién has jugado, conocías a alguien del otro equipo, etc.) no al resultado final.
  • Sea un modelo positivo, siendo usted excesivamente duro consigo mismo o muy pesimista respecto a sus propias capacidades, le transmite un mensaje negativo que calará poco en la personalidad del niño.
Fuente:
Hué, C., (2006), Pensamiento Emocional. Un método para el desarrollo de la autoestima y el liderazgo, Mira Editores.
Goleman, D., (1996), Inteligencia Emocional. Editorial Kairós. 
Mora, M. y Reich, R.M., (2005), Autoestima. Editorial Síntesis.

Cosas que tu hijo puede hacer solo.

Una de las dudas que pueden tener los padres es saber qué cosas pueden hacer solos sus hijos. Con estas tablas podréis guiaros. Son orientativas y cada niño lleva su ritmo de desarrollo, así que no os la toméis al pie de la letra pero sí que os servirán de guía.
Espero que os ayuden.



Los miedos en la primera infancia.

En la infancia es muy habitual tener miedos, especialmente aparecen sobre los 4 años. Miedo a la oscuridad, a estar solos, a los ruidos fuertes, a ciertos animales, a los monstruos, etc.

Los miedos son bien adquiridos o bien transmitidos, existe más probabilidad de que un niño sea miedoso si en su entorno se relaciona con una persona miedosa. Así que debemos tener mucho cuidado con lo que se transmite a los hijos, no solo con las palabras sino también con los actos.

De más está decir que nunca tenemos que amenazar con frases del tipo "vendrá el coco, el hombre del saco, etc.". Estar alerta con las personas del entorno, ya que seguramente en el hogar no uséis estas expresiones pero puede ser que otras personas cercanas al niño sí que lo hagan.

Normalmente los miedos aparecen por alguna experiencia negativa o debido a la imaginación desbordante de los niños después de escuchar alguna historia de miedo.

Cuando el niño nos está expresando el miedo no podemos burlarnos, tomarle el pelo, ridiculizarlo o presionarlo para que se acerque a aquello que le da miedo, ya que esto solo aumentará la ansiedad del niño. Tampoco debemos ser excesivamente exagerados en su protección, ya que el niño lo percibirá como que existe un peligro real. Es bueno escucharles, explicarles la situación y ofrecerles seguridad.

Para que el niño supere sus miedos debemos reforzar su autoestima y autonomía, reforzando aquello que haga bien e ir dándole pequeñas responsabilidades que pueda hacer en el día a día.

Existen muchos cuentos que podemos usar para explicar los diferentes tipos de miedos, aquí os dejo una pequeña selección. Algunos a lo mejor están descatalogados pero seguro que podréis encontrarlos en alguna biblioteca.

Espero que os gusten y os ayuden a superar los miedos.


Mi hijo es muy movido.

En muchas ocasiones nuestro ritmo de vida es frenético, tanto, que puede generarnos estrés y nerviosismo, el cual, sin ser conscientes de ello, podemos transmitir a nuestros hijos. Si además nuestro hijo es excesivamente movido, la paciencia se nos agota en seguida.

Vaya por delante que no existen recetas mágicas para educar a los hijos, cada uno somos de una manera diferente y a cada uno nos funciona una cosa. Los puntos que os sugiero tenéis que adaptarlos a vuestros hijos, entorno y manera de entender la educación.
Para adecuar el comportamiento de vuestro hijo a vuestras expectativas debéis tener en cuenta los siguientes aspectos:

1. Aceptarle tal y como es y no culpaos de su mal comportamiento. Evitar los enfrentamientos innecesarios, como padres, sabéis perfectamente cuando vuestro hijo va a estallar, es en esos momentos cuando tenéis que ser más flexibles y pacientes. Podéis distraerlo con otra actividad, proponerle alternativas a su mala conducta e ir al parque donde pueda correr y desahogarse.

2. Educar en positivo. Reforzar el proceso es más efectivo que valorar el resultado final. Evitar exigirle aquello que sabéis que no va a poder cumplir. Establecer unas expectativas realistas con respecto a vuestro hijo. Emplear el castigo lo menos posible, es más efectivo la restauración del mal, que el castigo en sí.

3. Ser muy rutinarios y organizados. Esto le dará seguridad al conocer de antemano lo que va a suceder y cómo se tiene que comportar en cada situación. Anticipaos a sus necesidades, adelantar el reloj quince minutos, así evitaréis llegar siempre tarde a los sitios, presentarle las novedades poco a poco y usar una agenda para apuntar sus actividades semanales o en una pizarra con dibujos.

4. Juego. Los niños tienen que comportarse como tal y es a través del juego como aprenden a relacionarse con el entorno. Guiar su juego para que termine uno antes de empezar el otro y potenciar juegos de movimiento y juegos más tranquilos: Leer cuentos, hacer meditación infantil, que os ayuden en las tareas del hogar, etc. Evitar los sitios muy ruidosos y con luces muy estridentes. A partir de las 8 de la tarde, nada de juegos tecnológicos, ordenadores o televisión, les dificultan llegar al estado de calma necesario para dormir.

5. Hablarle con respeto. Antes de decir algo, párate a pensar si le dirías eso mismo a tu pareja o a tus padres… La mayoría de las personas cuando se sienten atacadas, se llenan de ira y responden con malas conductas. Si el niño se siente atacado os retará y os desobedecerá todavía más.

6. Evitar las etiquetas “eres …”, “no tienes vergüenza…”, “siempre igual…”, etc. Es preferible valorar la conducta concreta y en el momento en que ocurre, que generalizar ese comportamiento a todos los ámbitos de su vida. Dejarle que explique por qué ha actuado de esa manera y a lo mejor, podréis negociar la consecuencias de ese acto.

7. Los gritos no nos llevan a ningún lado y convierten a los niños en “sordos” porque se acostumbran a ese tono de voz. Además, hay que tener en cuenta que no les ayudan a gestionar las emociones, les asustan, se alejan de vosotros cada vez más, les baja la autoestima y sienten que nunca están a la altura de vuestras expectativas.


8. Cuando notéis que vais a estallar: Parar, Respirar y Pensar. De esta manera podréis ver la situación desde lejos, evitando la toma de decisiones precipitadas, hecho que os ayudará a encontrar soluciones y no centrarse exclusivamente en el problema.

9. Mostradle vuestro cariño incondicional. Necesitan saber que siempre estaréis ahí pase lo que pase. Que sepa que le apoyáis y le valoráis, de manera que vuestro amor hacia él no está condicionado por el tipo de comportamiento. El afecto se demuestra con palabras pero también son muy importantes los gestos.

10. Tomaos algún respiro a lo largo de la jornada para cuidaros y relajaros, os encontraréis mejor y esa mejoría se verá reflejada en la relación con vuestros hijos.
Aunque, después de todo esto, lo verdaderamente importante, 
es que sois espectadores privilegiados del crecimiento y desarrollo de vuestros hijos, 
disfrutarlo al máximo y compartir la felicidad.